viernes, 24 de enero de 2014

Los transgénicos (parte 1)

Hace 15 años empezamos a escuchar la palabra transgénico y comenzó una polémica que vuelve a resurgir una y otra vez...
Quince años después todavía no se ha demostrado que no son malos para la salud sino al contrario, cada vez hay más indicios de que lo son. El problema es que seguimos desconociendo cuánto de perjudicial pueden llegar a ser y todas las consecuencias concretas a largo plazo que podría suponer para los seres humanos.
Lo que sí es posible valorar son los problemas ocasionados a la naturaleza, a los cultivos cercanos, a los animales que ingieren estos productos, y los males a corto plazo, de alergia por inhalación de pesticidas de los agricultores que trabajan cerca de cultivos de origen transgénico.

¿Qué son los transgénicos?

Los organismos modificados genéticamente (OMG) o, también llamados, transgénicos son seres vivos que se obtienen mediante ingeniería genética. Jamás este tipo de seres vivos podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética.
Los cultivos transgénicos se han introducido en nuestra agricultura y alimentación sin la seguridad de que no supongan un peligro, algo increíble pero cierto.
Las excusas para introducir estos seres vivos creados artificialmente son, por un lado, ofrecer una ayuda a los agricultores y, por otro lado, solucionar el hambre en el mundo.
No hace falta investigar mucho para darse cuenta de que ambos objetivos no son sino una mera excusa para monopolizar la agricultura. Ni soluciona la situación laboral y/o económica de los agricultores ni mucho menos el hambre, más bien al contrario.

¿Cuáles son las consecuencias?

Las consecuencias en el entorno son claras:


- Aumento de la resistencia de insectos y malezas a tratamiento convencionales
- Aumento del empleo de pesticidas en el campo
- Contaminación genética de especies silvestres
- Aceleración de la pérdida de la biodiversidad
- Daño a los cultivos no transgénicos cercanos

Una vez que estos cultivos transgénicos, sin conocimiento real y conciso de las posibles afecciones, se implanten en el campo, todo lo que pueda acontecer y los problemas que supongan pueden tener un alcance totalmente descontrolado para nosotros.

Y para nuestra salud las consecuencias son estas:

- Aparición de nuevos tóxicos en los alimentos 
- Aparición de nuevas alergias o intolerancias
- Resistencias a antibióticos...
- ns/nc

Realmente no se sabe, se ignora el alcance que puede tener la ingesta de estos alimentos.
Nosotros los consumidores por la ambición de unos pocos estamos día a día consumiendo alimentos modificados genéticamente, un sinsentido, poniendo el riesgo nuestra salud sin poder hacer nada o casi nada por evitarlo y con ninguna información de las consecuencias.

No sé si vosotros os habéis preguntado porque cada día hay más alergias e intolerancias, ¡pero las hay!. 
Hace años cuando oí por primera vez hablar sobre los alimentos transgénicos y la palabra alergia le seguía, me espantaba pensar que pudiese ser verdad.
En esos momentos eran pocas las personas que conocía con algún tipo de alergia alimenticia.
Hoy en día hay miles de personas alérgicas o intolerantes algún alimento, ¡no tiene sentido!
Pensad cuando ibais al colegio cuántos niños eran intolerantes o alérgicos...¿y ahora?
No estoy diciendo que todo esto lo provoquen los alimentos transgénicos porque no lo sé pero a mí me sorprende bastante ese aumento de problemas relacionados con la alimentación que quizás pudiesen tener algo que ver.
Además los transgénicos no sólo los ingieres en un alimento directamente sino en preparados congelados o en la misma carne que tomas, procedente de un animal que estuvo alimentado por transgénicos y, en consecuencia, la leche y sus derivados.

¿Hay transgénicos en España?

España cultiva maíz transgénico desde 1998, y es el único país de Europa que lo hace a gran escala. En ese año se cultivaron 22.317 hectáreas, en el 2006 se cultivaron  53.000 hectáreas y en este pasado 2013 tenemos cultivadas 136.962 hectáreas.
No me sorprende en absoluto, en España somos campeones en muchas cosas, la pena es que seamos campeones de Europa en destrozar nuestros cultivos de esta manera.

Somos unos grandes exportadores de soja y además cultivamos transgénicos sin pudor, contaminando a los cultivos no transgénicos de alrededor. Internet esta repleto de fotografías de las consecuencias del maíz contaminado por el polen de estas "plantas robot" que deja frío sólo al verlo. No son pocos los agricultores que se han quejado por la contaminación de sus cultivos.

Pero bueno, nosotros los consumidores si no queremos arriesgarnos a padecer ningún problema en el futuro no consumiremos transgénicos, que cada uno decida.



Me encantaría poder terminar así mi entrada de hoy, pero desgraciadamente, ¡para colmo! ni siquiera podemos saber si aquello que nos tomamos está o no modificado genéticamente en casi todas las ocasiones.

¿Cómo podemos evitar consumir alimentos transgénicos?

Dicho lo anterior, la respuesta es la siguiente. Vas a consumir transgénico en muchos productos, en la carne, en la leche, cuando vayas a comer a un restaurante, en definitiva, hay que asumir que nos ha tocado vivir esta época y ya está. Lo que sí puedes es reducir tu ingesta: No podrás saber que es transgénico pero sí que no lo es.



- No comprar alimentos que contengan la frase maíz o soja "modificado genéticamente" (aplauso). Bueno es obvio, ¡hay que mirar las etiquetas!.
La legislación permite hasta un 0,9% de contaminación de un ingrediente por transgénico no indicarlo, así que si pone eso en alguna mayonesa, margarina, etc. ¡no lo compres!
- No consumas o consume lo menos posible alimentos prefabricados o precocinados porque la harina, almidón o aceite podrá ser transgénico.
Yo, personalmente, evitaría todo tipo de productos con aceite de soja, maíz, palma, palmiste, aceites vegetales no especificados, y nada que ponga "hidrogenado o ligeramente hidrogenado" , esto último es una recomendación muy personal.
- Consume, siempre que sea posible, productos ecológicos. La etiqueta ecológica te asegura que no son transgénicos.
Si no sabemos qué es y qué no es, la clave es consumir lo que claramente no es. Y además el sabor es increíblemente mejor.

Después de todo esto, os voy a dejar un video bastante interesante que resume un poco todo lo anterior y además aporta información adicional.
Estas indicaciones y la información de esta entrada se ha obtenido de www.tierra.org (Amigos de la Tierra) y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

¡Feliz viernes!


Actualización: continuación = Los transgénicos (parte 2)


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