viernes, 10 de enero de 2014

En estos Reyes tú te lo mereces todo...

El pasado 3 de enero viví una experiencia muy “graciosa” ultimando una compra de Reyes y esa situación me hizo reflexionar sobre el hábitat del ser humano.

Me gusta mucho analizarnos a las personas como analizan en los documentales de la dos a los animales. Y es que a veces es increíble lo parecidos que somos en cuanto a pautas de comportamiento, sobre todo, en una situación como la que viví ese día…

Os pongo en situación, entré en un centro comercial de una marca muy conocida cuyo logo es de color verde, situado en Nuevos Ministerios. Este espacio de esta cadena comercial no lo conocía mucho, a diferencia del que está en Princesa, en Preciados o, por ejemplo, en Goya. Me sentí como un perrito de campo en plena sabana africana con los ñus alterados corriendo como locos y yo sin encontrar mi madriguera: una cosa espeluznante. Una planta enorme sin ninguna escalera que me trasportase a la “planta 6”, kilómetros y kilómetros de explanada y yo, inconscientemente, andando en círculos porque tendía a seguir las señales de “salida de emergencia” y es que, verdaderamente, estaba en una situación de emergencia.

Después de un paseo propio del camino de Santiago tenía que seguir, en vez del camino de baldosas amarillas, una alfombra verde que me llevaría a la zona”central” donde existía el derecho a subir de planta. Un pasillo mal dimensionado donde parecía aquello el desfile del día nacional: dos filas bien formadas de gente respirándose el sombrero unos a los otros como si esa cola llevase al paraíso o al mismo infierno, pero a algo excepcional.

¡Por fin vi un elemento comunicador! me dejé subir y en la planta 4º casi me meriendo un cartel al girar ¡ya no subía más! se había acabado el recorrido…
¿Cómo qué no sube hasta la 6ºplanta?

Por lo visto no todas las escaleras tienen los mismos privilegios, algunas no llegan a las castas más altas. Encontré la escalera “de elite” y conseguí llegar.

Y te preguntarás, pero… ¿Por qué me cuentas esto?

La respuesta es muy sencilla, después de vivir esta experiencia y una similar cuando entré en el “metro/renfe/avión/barco" de Nuevos Ministerios me di cuenta de qué factores son contraproducentes para el ser humano.



Cuando analizamos la ciudad, la estructura del barrio o en fin, los espacio públicos en general, siempre son indicaciones de cómo han de ser. Yo tras este día voy hacer lo contrario: Me conformo con que no cumplan ninguno de estos puntos, con eso no serán buenos pero al menos podremos no ser tan infelices en ellos.

La gente en esos espacios está enfadada, los lentos son pisoteados por los rápidos, los rápidos no saben ni para dónde van, las “crías” están gritando como si no hubiese un mañana, gente en el suelo rogando clemencia ¡es la ley del más fuerte o al menos del que tiene los zapatos más grandes! Lo mejor fue el mensaje “En estos Reyes, tú te lo mereces todo” algo parecido sino exacto. Imaginaros la situación, multitud de personas en estado de ansiedad y ese mensaje de fondo repitiéndose una y otra vez.

Puede que sí nos merezcamos todo esto, ¡Quién sabe!

¿Qué características no debe tener bajo ningún concepto un espacio público?

Los cinco factores prohibidos en un espacio público ya sea arquitectónico, escala urbana de barrio o ciudad

1.-  La falta de libertad de movimiento. Los espacios impositivos que no dejan moverse libremente son una trampa para las personas. Por un lado, condicionar el movimiento resta de total libertad al individuo, por otro lado, la congestión está garantizada y el malestar será protagonista en la atmósfera de ese lugar en concreto

2.- El reparto desequilibrado. La jerarquización de espacios en sí no es negativa. Es lógico que no todos los lugares son iguales, existen nodos e hitos en una ciudad y cada espacio tiene su importancia pero tienen que haber unas pautas o principios mínimos para todos y los “privilegios” han de estar repartidos racionalmente para que la distancia no sea muy elevada. Por ejemplo, con una escalera/ascensor, una plaza o una zona verde.

3.-  La estrechez o la anchura excesiva. En definitiva el mal dimensionado de las vías. Si una calle importante o pasillo principal en un edificio está poco dimensionado, siempre será un lugar de agobio y aglutinamiento.
Si por el contrario, sobredimensiono un paseo de poca circulación, transmitirá desasosiego, soledad e impersonalidad. Este aspecto se da mucho, por ejemplo, en los ensanches de Madrid.

4.-  Eliminar el contacto con el exterior en los espacios interiores. Los centros comerciales o grandes tiendas de todo tipo de productos (ropa, comida, muebles, etc.) tienen una estrategia de incentivar la compra que me espanta.  Eliminan todo tipo de contacto con el exterior, de entrada de luz natural o contacto visual: Nada puede entretener al consumidor en la tarea de consumir. 
Sus ojos no pueden escaparse ni un solo minuto a alguna parte donde no incite al consumo y sí a salir de ahí corriendo.
No podrás ver si está anocheciendo, si está nublado o hace un sol maravilloso ahí fuera. Una vez que estás dentro ya nada exterior es importante. Esto mismo pasa en los casinos, el enfoque es el mismo.

El consumidor es persona y el contacto con el exterior, el poder salir o entrar hace a esta persona más feliz, está más relajada y eso no implica no consumir: Implica consumir feliz y libremente, que es distinto.
Quizás no es un consumo compulsivo, pero comprar tiene que apetecer y el entorno o “hábitat” que lo acompaña debería ser agradable.

Puede parecer naif pero a mí me gustaría ver un mueble con la luz del día que será la que normalmente tendré en mi casa y no con una luz simuladora de nada o de cualquier cosa.

5.- El desorden. Es muy molesto el desorden a gran escala. Un urbanismo desordenado, un intercambiador de transportes caótico, una distribución en una universidad sin sentido,  provocan en las personas muchísima ansiedad.

El orden no está reñido con la belleza, la capacidad de sorprender, la pluralidad, la complejidad…pero la estructura;  esas leyes que organizan algo como una malla inicial desde donde parten luego las singularidades, es importante que esté hecha con sentido común, facilitando así el movimiento y la vida de las personas.


Tenemos intuición, algo parecido al instinto animal y prueba de ello es que hay sitios que sin saber cómo, llegas sin esfuerzo aparente y sitios que es casi imposible llegar.

¿Qué más aspectos de diseño crees que generan ansiedad?

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