lunes, 9 de diciembre de 2013

Chimenea solar

Este pasado domingo, 8 de diciembre me encontré esta noticia en el periódico y quería compartirla porque me ha parecido muy interesante por lo que puede repercutir su ejecución y éxito.

"Chimenea solar. Un siglo después, el sueño de un ingeniero español ve la luz"

Artículo Chimenea solar


El proyecto energético “Chimenea Solar” fue la idea de un español, Isidoro Cabanyes, coronel de artillería que en 1903 diseñaba una torre que basándose en el fenómeno de la convección (el aire caliente pesa menos y tiende a ascender) suponía un importante avance en la generación de electricidad.

No fue posible llevarse a cabo ese proyecto hasta que en 1982 en Manzanares (Ciudad Real) con ingeniería y financiación alemana se construyó una torre de 195 metros de altura y un diámetro de 10 metros. Durante 7 años estuvo en funcionamiento generando una potencia máxima de 50 kW y en 1989 una tormenta dañó los tensores que sustentaban la torre y no volvió a funcionar.

100 años después, esta vez de la mano de ingenieros británicos de la Universidad de Londres a petición del mayor observatorio astronómico del mundo: ALMA en Atacama(chile), se llevará a cabo esta idea pero con una altura asombrosa, nada menos que 1 kilómetro de altura (805m más que el proyecto anterior) para conseguir así rentabilidad económica, eso sí, haciendo de este proyecto de innovación energética un proyecto con complejidad , además, arquitectónica.

Una comparación de escala muy gráfica que figura en este artículo y que, creo, ayudará a imaginar la magnitud del proyecto es la siguiente: El Empire State de Nueva York tiene una altura máxima que no llega a los 450 metros. Desde luego con este dato es fácil entender la magnitud monumental de esta chimenea solar.

¿Cómo hacerlo posible?

Para que resulte ligero, el aeronáutico sueco Per Lindstrand propone hacer una torre inflable con un material textil.
Esta idea permitirá poder presupuestar este proyecto a 14 millones de euros, en vez de por ejemplo, 550 millones si fuese hormigón, así que el ahorro es sustancial.

¿Cómo funciona?

“Este mecanismo combina la tecnología solar térmica, eólica y geotérmica”.
Su funcionamiento consiste en lo siguiente: La base es un invernadero que recoge la radiación solar durante el día calentando así el aire de su interior. El almacenamiento solar térmico lo asimila el suelo recurriendo a bolsas de agua salada, betún o grava.
Ese aire caliente que tiende a ascender pasará por unas turbinas situadas justo en el inicio de la torre y subirá hasta arriba, el paso de este aire activará el movimiento de las turbinas y estas generarán electricidad.
Durante la noche o en un día sin sol, como se acumula este calor en el terreno, el invernadero sigue acumulando aire caliente y el procedimiento no se interrumpe, la torre seguirá funcionando, esa es la idea.

¿Ventajas?

¡Muchas! Puede ser una alternativa muy buena a los campos de paneles fotovoltaicos en lugares con alta actividad sísmica porque el mantenimiento de las placas en lugares así es bastante complicado o en zonas desérticas donde la arena obstruye  los paneles y su limpieza requiere de agua.

¿Posibles dificultades?

El material hinchable, su perdurabilidad, como hacer que este resista al sol, al viento, al aire caliente de su interior, etc.

La verdad es que si este proyecto tiene éxito y parece que tiene muchas posibilidades, es una potente alternativa de generación de electricidad como energía renovable. Si bien es cierto que supone una infraestructura con mucha presencia en el lugar pero que para lugares desérticos o con dificultades para generar electricidad con paneles fotovoltaicos es una gran oportunidad. Veremos qué pasa.



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